Diego conlcuyó esta mañana su primer nivel de clases de natación y lo hizo de una manera satisfactoria, ahora ya es una estrella de mar; el siguiente nivel sera un patito. La instructora me entregó su boleta de evaluación y escribió muy buenos comentarios de su desempeño. Realmente a Diego le gustó mucho estar en el agua, no lloró ni una sola vez, se sintió con confianza y parecía como un pez chacualeando aquí y allá. Ahora será un buen tiempo para practicar con papá en el lago Fletcher mañana que ya estemos en la cabaña.
Aqui está Diego echándome porras para terminar de empacar una vez más. Por cierto, no habrá blog por una semana pues estaremos alejados de la civilización en la cabaña y no hay internet, ya contaré las aventuras de Diego al regresar.
Apenas me di cuenta que Diego no tenía una chamarra para la lluvia, así que nos fuimos esta tarde a comprarle una. Encontramos dos, pero él no se vé muy feliz con ninguna de las dos opciones. Tal vez esté lloviendo en la cabaña, así que más vale estar preparados.